Autocine

Era viernes por la noche y hacía más frío del que habitualmente suele ofrecer el mes junio, lo que me agradó bastante porque Beatriz (odiaba llamarla Bea) no había dejado de quejarse sutilmente como hace ella debido a que mi coche no era descapotable, lo que cual habría sido «ideal» para disfrutar de nuestra visita a un autocine. Beatriz estaba encantada. Yo estaba un poco alarmado y mustio, sin saber bien por qué. Nada de…Continúa leyendo Autocine