¿Nueva normalidad?

El otro día me encontré con mi vecina del segundo. Hacía semanas (desde que comenzamos con este particular retiro) que no nos veíamos, pero después de los días raros nos habían dejado a salir a pasear por franjas horarias.  A mí me costaba vestirme con algo distinto que no fuera el pijama, así que decidí reconectar con el mundo poniéndome un chándal un poco brillante y antiguo que había encontrado en el último cajón del…Continúa leyendo ¿Nueva normalidad?

De balcón a balcón

Nunca he tenido un pueblo y, por tanto, siempre he idealizado un poco las conversaciones de balcón o esas largas horas al atardecer cuando los vecinos sacan sus sillas a la acera para charlar de lo cotidiano o, simplemente, para estar. El otro día, a primera hora de la mañana, abrí las ventanas de la casa para ventilar y me asomé al balcón. Normalmente no lo hago porque, aunque la calle donde vivo es estrecha,…Continúa leyendo De balcón a balcón

En los días raros

En los días raros, la vida se pone las zapatillas de lana y se desliza silenciosa, uno siente que sucede algo extraño… y empiezan a pasar muchas cosas. El silencio, por ejemplo, se despereza, abre los brazos para estirarse a gusto y, de hecho, se estira tanto que uno no está acostumbrado y necesita a toda costa oír algo. Es más fácil oír que escuchar. Escuchar el silencio de fuera y el propio silencio no…Continúa leyendo En los días raros

Incomprensión

Lo reconozco: estaba estresado. Es más, estaba muy estresado. Se me había caído el pelo de la coronilla y en lugar de una limpia calva habían aparecido una especie de escamas (no confundir con caspa, por favor) asociadas a un picor bastante insoportable. También los dedos de las manos tenían un aspecto extraño, como si se estuvieran pelando. No me picaban, pero me producían una sensación de escozor que me había llevado a morderme de…Continúa leyendo Incomprensión

Siesta

Un día, después de la siesta, me puse a calcular el tiempo que perdía hablando. Eché cuentas y me salían unas quinientas horas anuales. ¿Os dais cuenta de todo lo que se puede hacer en quinientas horas? En ese tiempo puedes leer un montón de libros o ver películas y series de hasta ocho temporadas, ir más veces al gimnasio o salir a dar paseos, apuntarte a un curso de fotografía o, simplemente, tumbarte y…Continúa leyendo Siesta