Siesta

Un día, después de la siesta, me puse a calcular el tiempo que perdía hablando. Eché cuentas y me salían unas quinientas horas anuales. ¿Os dais cuenta de todo lo que se puede hacer en quinientas horas? En ese tiempo puedes leer un montón de libros o ver películas y series de hasta ocho temporadas, ir más veces al gimnasio o salir a dar paseos, apuntarte a un curso de fotografía o, simplemente, tumbarte y…Continúa leyendo Siesta

Picnic

Subí al trastero para buscar la esterilla de yoga. Tras cuatro años sin practicarlo, me había apuntado a un centro que habían abierto cerca de casa. Se llamaba Samarkanda y me gustó mucho el nombre, el olor de la sala y la chica que daba las clases. Quería retomar una práctica que unos años atrás me había hecho tanto bien y que en aquellos momentos sentía que volvía a necesitar. Las cosas en el trabajo…Continúa leyendo Picnic

Retiro

César no era un hombre especialmente detallista, así que me sorprendió bastante cuando me dijo que había preparado algo por nuestro aniversario. Estaba claro que hacer treinta años de casados le debía haber impactado porque en otras ocasiones incluso había llegado a olvidarse de la fecha. No solíamos hacer nada especial, a menos que yo ideara una cena o una escapada de fin de semana. No sucedía todos los años, básicamente porque no todos los…Continúa leyendo Retiro

Frío

Son algo más de las ocho de la mañana. Lo sabe por la voz del locutor, que, como cada día a estas horas, dedica cinco minutos de su informativo a plantear preguntas sobre la vida política que ella nunca sabe contestar, quizá porque está demasiado dormida o porque no le interesan en absoluto los tejemanejes de los líderes políticos y los empresarios. Su hijo Quique no se ha ido todavía, le oye trajinar en la…Continúa leyendo Frío