Detrás de la palabra: Petricor

  La definición de este término es tan hermosa y bella por sí misma que casi sobraría esta entrada. Pero quién se resiste a divagar un poco en torno al olor de la lluvia que cae sobre la tierra seca… Todos conocemos ese olor y no creo haya nadie a quien le pase desapercibido. Podemos hacerle más o menos caso, pero siempre hay, aunque sea un segundo, donde uno cae en la cuenta de ese…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Petricor

Rebeldía

—Yo es que soy un rebelde. —¿A tu edad? —Pues sí, qué pasa. —Nada, hombre, nada. No te veo mucha pinta de «rebelde», solo eso… —Has dado en el clavo. Precisamente de eso te quería hablar. De ese «solo»… —¿De qué «solo»? Más que rebelde, estás difuso… —Que difuso ni que difuso. Mira, cuando un hombre como yo ha cumplido con la sociedad y ha trabajado, se ha casado, ha tenido hijos, se ha comprado…Continúa leyendo Rebeldía

Detrás de la palabra: Chisgarabís

  El diccionario de la Academia dice que un chisgarabís es un chiquilicuatre, es decir, una persona, frecuentemente joven, algo arrogante y de escasa formalidad o sensatez. Sí, lo sé, todos estáis pensando en alguien que reúne estas características. Me gusta esa matización que hace el DRAE de «frecuentemente joven», aunque todos sabemos que la edad es algo relativo y hay quienes con sus bien cumplidos 40 o 50 años (o más) no dejan de…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Chisgarabís

Detrás de la palabra: Mador

  No se me ocurría mejor manera de dar la bienvenida al verano que esta palabra. «Mador», para mí, es el inicio del verano, los bordes del verano, el perfil del verano. Esa ligera humedad que cubre la piel sin llegar a ser verdadero sudor representa estos primeros días del estío, donde la contundencia del calor, su pegajosidad y la indolencia que lo acompaña todavía no se han manifestado abiertamente. Donde resido, el sol empieza…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Mador

Detrás de la palabra: Delicuescente

  Hay palabras sencillamente perfectas. «Delicuescente» es una de ellas y tiene que ver, en una de sus dos acepciones, con costumbres o movimientos artísticos o literarios que no tienen vigor y son decadentes. Proviene del latín deliquescens, -entis, participio de presente activo de deliquescĕre, que significa «licuarse, derretirse». Sin embargo, me quedo, sobre todo, con ese otro término que nos ofrece el diccionario de la Academia en su definición: «evanescente», es decir, que se desvanece o…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Delicuescente