El pasillo

Limpias y aseadas. Así nos había dicho sor Visitación que debíamos ir aquella mañana para pasar el reconocimiento médico. A la hermana no le importó que la clase estuviera todavía helada para mandarnos desnudar a las cinco primeras de la lista, ordenada por apellidos. Solo debíamos quedarnos, como otros años, con las bragas, las medias, los zapatos y la bata. A Montse Gadea le permitió que se dejara puesta la camiseta. De vez en cuando…Continúa leyendo El pasillo