Dualidad

¿Cuántas copas de champán me tenía que tomar para estar lo suficiente ebria y al mismo tiempo lo suficientemente sobria para no darme vergüenza a mí misma y poder irme a la cama con mi marido como si eso fuera algo que los dos deseáramos? Me lo pregunté en voz baja, en voz tan baja que casi ni la oía, aunque es evidente que esa voz estaba ahí, susurrante, pegada a mi cabeza, a mis…Continúa leyendo Dualidad