Inacción

Me había quedado en paro. Pasados unos meses de inquietud y de búsqueda incesante de trabajo, decidí bajar el ritmo y gastar en mí mismo el dinero de la cuenta destinado a los estudios de mis hijos. Lo cuento a sabiendas de suena mal o de que muchos puedan pensar que es un acto deplorable. Pero, por un lado, confiaba en poder reintegrarlo y, por otro lado, mis hijos no parecían muy interesados en verme…Continúa leyendo Inacción

En los días raros

En los días raros, la vida se pone las zapatillas de lana y se desliza silenciosa, uno siente que sucede algo extraño… y empiezan a pasar muchas cosas. El silencio, por ejemplo, se despereza, abre los brazos para estirarse a gusto y, de hecho, se estira tanto que uno no está acostumbrado y necesita a toda costa oír algo. Es más fácil oír que escuchar. Escuchar el silencio de fuera y el propio silencio no…Continúa leyendo En los días raros