Vecinas

Llevaba seis meses viviendo en aquel piso del centro. Después de trabajar durante años como funcionario en un pequeño pueblo, anhelaba el bullicio de las calles, el movimiento de las gentes, ver muchos comercios y restaurantes y hasta disfrutar del tráfico de una gran ciudad. Era un apartamento diminuto, pero tenía lo que yo necesitaba: una cocina sencilla, una habitación, un baño, un salón donde me cabían mis libros y mis plantas y, casi lo…Continúa leyendo Vecinas

Confesiones

La misa terminaba a la una, pero, como en la pospandemia todo lleva mucho más tiempo que antes, decidí ir pronto para recoger a mi madre con el coche. Me había llamado la noche anterior para decirme que iría andando hasta la iglesia, que el paseo le vendría bien después de tres meses sin salir de casa. Noté que estaba muy nerviosa por reencontrarse con sus amigos fieles y ella misma me dijo al final…Continúa leyendo Confesiones

De balcón a balcón

Nunca he tenido un pueblo y, por tanto, siempre he idealizado un poco las conversaciones de balcón o esas largas horas al atardecer cuando los vecinos sacan sus sillas a la acera para charlar de lo cotidiano o, simplemente, para estar. El otro día, a primera hora de la mañana, abrí las ventanas de la casa para ventilar y me asomé al balcón. Normalmente no lo hago porque, aunque la calle donde vivo es estrecha,…Continúa leyendo De balcón a balcón