Punto y coma

El punto y coma es un signo de puntuación que indica una pausa mayor que la marcada por la coma y menor que la señalada por el punto.

Saber utilizar el punto y coma en la escritura requiere cierto conocimiento o un saber natural, implícito. Exactamente igual sucede en la vida. Veamos.

Llega un momento vital en el que las cosas no son buenas o malas, blancas o negras. No todo es un continuo ni tampoco, salvo excepciones, hay saltos abruptos. Aunque para algunos la vida es una sucesión de días monótonos, un devenir de cotidianeidad aplastante en el que lo mejor que te puede pasar es que no te pase nada, donde todo está hilvanado con unas simples comas, hay otros que reivindicamos las pausas intermedias, es decir, el punto y coma.

Con el punto y coma hay un detenerse sin romper. Hay un separarse, pero sin drama. Los puntoycomistas son gente evolucionada, gente fina. Hay que tener cierta clase, cierta sabiduría para plantar un buen punto y coma. En la escritura o en la vida, da igual, que a veces se confunden.

El puntoycomista sabe cuándo hay que separarse un poco más de la cuenta, pero sin llegar a la ruptura. No entiende necesario montar un escándalo ni amenazar con un punto y aparte (menos aún con un punto final), como el que se larga de una fiesta dando un portazo, ni mantiene una situación que no le gusta por no atreverse a dar un paso. No aguanta al invitado borracho o pesado, sino que coge su copa y se aleja unos metros para observar la fiesta con cierta perspectiva.

Sin embargo, es cierto que no todos los puntoycomistas son auténticos. Los hay infiltrados que no hacen honor a su nombre porque en realidad son unos cobardes. Son los de ni para ti ni para mí. Ni chicha ni limoná. Los que no tienen arrojo para plantar un punto final, ni siquiera un punto y aparte o un simple punto y seguido, pero tampoco se atreven a seguir con lo mismo, concatenando situaciones o historias, por mucho que estas no sean de su agrado. Están hartos de las comas. Están hartos de hilvanar. Y en esa zona gris optan por una solución menos comprometida, pero a su vez elegante y poco habitual: el punto y coma.

Me gusta especialmente el siguiente uso del signo: el punto y coma sirve «para separar oraciones sintácticamente independientes entre las que existe una estrecha relación semántica». Es decir, tú en tu casa y yo en la mía y a ratos compartimos lo que sea.

El diccionario señala que, en la mayor parte de estos casos, se podría utilizar el punto y seguido. La elección de uno u otro signo (es decir, el punto y coma o el punto y seguido) depende de la vinculación semántica que quien escribe considera que existe entre los enunciados. Si el vínculo se estima débil, se prefiere usar el punto y seguido; si se juzga más sólido, es conveniente optar por el punto y coma. También se podrían usar los dos puntos, puesto que casi siempre subyacen las mismas relaciones que expresan estos cuando conectan oraciones.

Traduzcamos. Para poder emplear el punto y coma (ya lo hemos dicho arriba), se necesita que haya algo sólido, debe haber algo auténtico entre lo que se vincula, como dos personas que se conocen, se respetan y saben que lo que hay entre ellas es suficientemente compacto para darse el lujo de disfrutar del punto y coma.

Me inquietan, sin embargo, esos dos puntos que menciona el diccionario como sustitutos del punto y coma. No me parecen a mí que las relaciones sean las mismas, al menos no en todos los casos. No es lo mismo decir «me marcho; mañana será otro día» que «me marcho: mañana será otro día», donde quizá se palpa una cierta tensión que el punto y coma disipa para no hacer de una situación algo grandilocuente.

Todo aquel que aprecie la escritura y la vida reconocerá la valía del punto y coma.

«El punto y coma es, de todos los signos de puntuación, el que presenta un mayor grado de subjetividad en su empleo, pues, en muchos casos, es posible optar, en su lugar, por otro signo de puntuación, como el punto y seguido, los dos puntos o la coma; pero esto no significa que el punto y coma sea un signo prescindible».

Esto lo dice también el diccionario. Yo añado algo más, no solo no me parece un signo prescindible, sino que lo considero absolutamente necesario en estos días donde todo parece blanco o negro y donde las verdades se estancan como absolutos.

El punto y coma contiene toda la sutileza, el conocimiento y la elegancia que faltan en los días planos.