Puntos suspensivos

Los puntos suspensivos se llaman así, evidentemente, porque dejan algo en suspenso. Se aplican, sobre todo, a los discursos, pero qué mejor discurso que la propia vida. En los días raros, los puntos suspensivos no me pueden parecer más adecuados. Uno está en su casa, en su retiro particular, y los días dejan de tener nombres para convertirse en un fluido del tiempo que discurre de una manera diferente y peculiar a la que nos…Continúa leyendo Puntos suspensivos

Detrás de la palabra: Delicuescente

  Hay palabras sencillamente perfectas. «Delicuescente» es una de ellas y tiene que ver, en una de sus dos acepciones, con costumbres o movimientos artísticos o literarios que no tienen vigor y son decadentes. Proviene del latín deliquescens, -entis, participio de presente activo de deliquescĕre, que significa «licuarse, derretirse». Sin embargo, me quedo, sobre todo, con ese otro término que nos ofrece el diccionario de la Academia en su definición: «evanescente», es decir, que se desvanece o…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Delicuescente

Detrás de la palabra: Tiempo

  Hablemos un poco del tiempo, de la duración de las cosas sujetas a mudanza, porque de eso, de una especie de mudanza, es acerca de lo que vamos a reflexionar. Hablemos, pues, del pasado y del futuro en estos días raros en los que las horas se estiran y se encogen de una manera diferente y donde a veces el tiempo y el espacio se funden en una nueva sensación, para muchos desconocida, que…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Tiempo

Detrás de la palabra: Risa

  La risa es —así lo dice el diccionario de la academia— el movimiento de la boca y otras partes del rostro que demuestra alegría. Me gusta es matiz, el de «otras partes del rostro» porque hay quien ríe con la boca muy abierta, entregándose al placer de la alegría que explota, y hay quien ríe solo con la mirada. Este tipo de risa me produce mucha ternura porque es una alegría discreta, que se…Continúa leyendo Detrás de la palabra: Risa

En los días raros

En los días raros, la vida se pone las zapatillas de lana y se desliza silenciosa, uno siente que sucede algo extraño… y empiezan a pasar muchas cosas. El silencio, por ejemplo, se despereza, abre los brazos para estirarse a gusto y, de hecho, se estira tanto que uno no está acostumbrado y necesita a toda costa oír algo. Es más fácil oír que escuchar. Escuchar el silencio de fuera y el propio silencio no…Continúa leyendo En los días raros