Calamares y bombones

En todas las familias hay anécdotas que se repiten una y otra vez. En la mía, una de las favoritas tiene que ver con mi madre, que, haciendo una extraña concesión a la nostalgia impropia de ella, a veces nos contaba (siempre a petición nuestra, todo hay que decirlo) la vez que, después de cobrar su primer sueldo, allá por los años sesenta, se dio el gusto de entrar en un bar y pedirse un…Continúa leyendo Calamares y bombones

Fata Morgana

Hay un fenómeno que me encanta. Se llama Fata Morgana. Nunca lo he podido ver, como tantas otras cosas. Mi vida en el pueblo se reduce, básicamente, a madrugar mucho para preparar el pan y los bollos en el obrador, a echarme la siesta (da bochorno decir a qué hora me levanto), dar un pequeño paseo con mi galga Chusa y leer antes de mi cena temprana. De vez en cuando me tomo algo con…Continúa leyendo Fata Morgana

Inacción

Me había quedado en paro. Pasados unos meses de inquietud y de búsqueda incesante de trabajo, decidí bajar el ritmo y gastar en mí mismo el dinero de la cuenta destinado a los estudios de mis hijos. Lo cuento a sabiendas de suena mal o de que muchos puedan pensar que es un acto deplorable. Pero, por un lado, confiaba en poder reintegrarlo y, por otro lado, mis hijos no parecían muy interesados en verme…Continúa leyendo Inacción

Lágrimas

No soy coleccionista ni tengo tendencia a acumular muchas cosas, pero, sin yo pretenderlo y a mi pesar, dispongo de una colección de pequeños frascos de cristal con arena de distintas playas y desiertos. Todo empezó hace años. M. y yo estábamos pasando nuestras primeras vacaciones juntos y habíamos elegido Cerdeña. La última tarde, mientras apurábamos el sol y la playa, M. dijo que le había parecido ver algo curioso en la orilla. Como sabía…Continúa leyendo Lágrimas

Transespecie

Yo era, cómo decirlo, una especie de chico de los recados. O un asistente, aunque en realidad, para qué negarlo, solo estaba allí para hacer lo que esas cuatro mujeres me mandaban. Esas cuatro mujeres eran mi madre y sus tres hermanas. Es decir, Carmen, Ángela, Conchi y Josefina. Se juntaban cada quince días en casa de Conchi para jugar a las cartas, básicamente al chichón, aunque también le daban a la brisca, al cinquillo…Continúa leyendo Transespecie