Posibilidades

    El mundo era tan grande y a la vez tan pequeño que en unas ocasiones no sabía por dónde empezar a buscarse y en otras se daba de bruces una y otra vez consigo mismo. Lo bueno de las medidas, de los límites, es esto: que se estiran como una goma o se encogen como los jerséis en la secadora. Y a veces (solo a veces), los contornos desaparecen o se diluyen en…Continúa leyendo Posibilidades

Vicenta

Vicenta me había invitado a su casa para tomar un té. Nos habíamos conocido en la iglesia, en la misa de nueve. A esas horas éramos tan pocos que era imposible no verse o ignorarse. Vicenta y yo empezamos a darnos la paz y a intercambiar frases breves a la salida y una cosa llevó a la otra hasta que una mañana me invitó a su casa a tomar el té, porque ella no tomaba…Continúa leyendo Vicenta

Incomprensión

Lo reconozco: estaba estresado. Es más, estaba muy estresado. Se me había caído el pelo de la coronilla y en lugar de una limpia calva habían aparecido una especie de escamas (no confundir con caspa, por favor) asociadas a un picor bastante insoportable. También los dedos de las manos tenían un aspecto extraño, como si se estuvieran pelando. No me picaban, pero me producían una sensación de escozor que me había llevado a morderme de…Continúa leyendo Incomprensión