Dualidad

¿Cuántas copas de champán me tenía que tomar para estar lo suficiente ebria y al mismo tiempo lo suficientemente sobria para no darme vergüenza a mí misma y poder irme a la cama con mi marido como si eso fuera algo que los dos deseáramos? Me lo pregunté en voz baja, en voz tan baja que casi ni la oía, aunque es evidente que esa voz estaba ahí, susurrante, pegada a mi cabeza, a mis…Continúa leyendo Dualidad

Porvenir

—Sara —me llamó una voz grave de fumadora—, puedes pasar. La habitación era pequeña, no exactamente diminuta, pero lo suficiente como para sentir que faltaba un poco de aire. Ella estaba sentada detrás de la mesa, una mesa anodina, cubierta con un tapete de terciopelo de color azul cobalto. Las paredes apenas estaban decoradas. Solo una acuarela marina algo infantil y un reloj pasado de moda adornaban las paredes blancas de gotelé. Todo tenía un…Continúa leyendo Porvenir

Paso de cebra

Se sentó en la silla y se quedó mirando fijamente la vieja sartén ennegrecida que había rescatado del sótano hacía dos días para poder desayunar de nuevo las tostadas con manteca que durante tantos años le habían estado prohibidas. Demasiada grasa en una sartén tan negra, pero ahora estaba sola, podía hacerlo sin tener que dar explicaciones. Saboreó con gusto la tercera rebanada, consciente de que iban a ser necesarios muchos días y muchos recuerdos…Continúa leyendo Paso de cebra

Normal

Nunca me gustó ser una persona normal. Quiero decir, una persona del montón, de esas que estudian, trabajan, encuentran una pareja, se compran una casa, tienen hijos y se transforman en padres hasta que sus hijos los hacen abuelos. Me parece horroroso vivir según este esquema. Considero que estas personas alineadas, programadas, robotizadas. Encajando de forma perfecta en el molde exquisitamente preparado por la sociedad. Nunca me paro a pensar si alguno de estos individuos…Continúa leyendo Normal