La abuela

Es la primera tarde de abril y huele a lluvia. De inmediato, me acuerdo de la abuela. No sé por qué surge esa asociación, porque jamás le escuché decir que le gustara la lluvia ni tengo ningún recuerdo que la vincule a ella. Han brotado las primeras amapolas en el muro de piedra de la estación del tren y, de repente, la echo tanto de menos que me duele no poder abrazarla. Me acuerdo de…Continúa leyendo La abuela

Orden

Hace ya un tiempo, la mujer que más veces se ha quedado a dormir en mi casa (exactamente tres) me lo dijo: —Parece que vives en el día de la marmota. Eres raro y me das yuyu. Y se fue, sin dar un portazo, con el cepillo de dientes en una mano y una naranja en la otra. No me dio tiempo a contestarle que no soy raro. Solo soy ordenado y rutinario. Así todo…Continúa leyendo Orden

Pura realidad

Hay un señor muy turbador y que cada vez me intranquiliza más: Bill Gates. Bill —vamos a llamarlo así para hacerlo más asequible— tiene la solución a muchos problemas. Nada lo asusta, nada lo detiene. A pesar de que ahora mismo estoy escribiendo en su procesador de textos, Bill tiene la mirada muy ancha y la cosa de los ordenadores se le quedó pequeña hace tiempo. No vamos a hablar aquí de sus partes más…Continúa leyendo Pura realidad

Fotohistorias: Corazón

Corazón de una ballena azul   El ideograma del corazón es, hoy día, un símbolo universal que representa el amor. Pero ¿cuál es el origen de este símbolo? Hay varias hipótesis. Lo que sí está claro es que hace ya miles de años en lugares como China, Japón o India ya sabían que el amor nacía del corazón o, mejor dicho, del chacra que está ahí situado. En cuanto al símbolo propiamente dicho, se habla…Continúa leyendo Fotohistorias: Corazón

Calamares y bombones

En todas las familias hay anécdotas que se repiten una y otra vez. En la mía, una de las favoritas tiene que ver con mi madre, que, haciendo una extraña concesión a la nostalgia impropia de ella, a veces nos contaba (siempre a petición nuestra, todo hay que decirlo) la vez que, después de cobrar su primer sueldo, allá por los años sesenta, se dio el gusto de entrar en un bar y pedirse un…Continúa leyendo Calamares y bombones